lunes, 17 de septiembre de 2018

A beggining song - The Decemberists

Una pequeña vida feliz.
A lo mejor solo quiero eso. Vivir sin más, poco a poco. Paso a paso.

A lo mejor solo quiero un trabajo fácil, simple, donde se sonría de vez en cuando a gente pequeña y sencilla. Algo a menos de media hora de casa. A lo mejor me basta con ir a trabajar en bici, o andando con el desayuno a medias en la mano.

A lo mejor lo que quiero es una casa ridícula, pequeñísima, prestada. Que me cueste menos de lo que gano cada mes. Una casa donde solo quepa yo. Yo y un perro marrón. Tan solo una casa con una ventana y una mesa. Y que me quede un poco de dinero y un poco de ganas y un poco de tiempo al final de cada mes para viajar un pelín. Un pelín solamente.

A lo mejor me apetece tener cinco (o seis) muy buenos amigos. Y ya. Y ninguno más. Cinco o seis o siete personas sencillas y buenas que me miren y me vean como soy. Quizás invitarlas a casa y hacer pizza con las manos, a lo mejor ver Robin Hood juntos, puede que conducir al mar. Poco más, nada más.

A lo mejor alguien que sonría mucho y sea feliz que me acompañe cuando subo a las piedras. Que me mire desde abajo y que extienda los brazos cuando caiga para parar mi espalda con sus manos. Alguien que me enseñe a tocar "Que tinguem sort" con la guitarra. Alguien que cante bonito. Quizás, a lo mejor, alguien que también tenga miedo a volar en avión.

Puede que solo quiera eso.
Una sencilla vida feliz. Y poco más.
Nada más.

A lo mejor por eso es tan difícil.



jueves, 28 de junio de 2018

Tendresa insubmisa - El Diluvi

Cómo tiene que estar de roto el mundo para que vivir sea alzarse en revolución.
Cómo tiene que ser de gris una sociedad que se enfrenta al arco iris.
Que lo oculta. Que lo niega.
Y que lo teme.

Cómo tiene que ser de oscuro vivir ocultando el arcoiris que te crece por dentro.
El arcoiris que tú también llevas por dentro. La purpurina, la música.
Las manos, la risa, los labios.
Nuestro arcoiris.
Cómo tiene que ser de horrible vivir ocultando la vida.
Vivir temiendo la felicidad ajena. Vivir escandalizado por la vida.

Cómo de complejo debe de ser crecer en un cuerpo que no te acompaña, caminar desde unos ojos que no acaban de ser los tuyos, saber que te miran como no eres.
Cómo de valiente, cómo de grande, cómo de fuerte abrir las ventanas, las puertas, las manos, los labios.
Desplegarse en risa y en vida y en voz y en grito.
Desplegar tu arcoiris y sonreirle al mundo gris que te niega como eres.
Cómo de revolucionario el sencillo gesto de vivirse de lleno.

Cuánto te mereces estar orgullosa. Orgulloso. Cuánto os merecéis el orgullo que os nace de dentro, que crece y que envuelve y que protege vuestra esencia.
Cuánto amo vuestra sonrisa, vuestros labios, vuestra risa.
Cuánto de orgullosa estoy de vosotros. De vosotras que hacéis revolución cada día.
Que liberáis jilgueros desde las barricadas, que habéis llenado de jazmin los muros.

Gracias.
Porque de vuestro orgullo nace nuestra libertad.
Porque en vuestro arcoiris se refleja la luz que esta sociedad gris esconde.
Porque vuestra ternura insumisa nos hace grandes.

Gracias, y ánimo.
Porque lo estáis logrando. Y lo vamos a lograr juntas. Porque está ahí, lo sé. Lo veo a veces.
Lo veo en la calle llena de colores y en esos ojos que brillan porque llevan el arco iris dentro.
Está a punto. Porque cada vez son más. Cada vez somos más.
Las personas que comprendemos que amar, vivir y ser, son sinónimos.
Y que la libertad es lo único valioso que podemos dejar a los que vienen después.

La libertad y el orgullo de ser, de amar y de vivir.

Feliz y orgulloso 28 de junio

domingo, 24 de junio de 2018

Rise - Eddie Vedder

Este año más por necesidad de mantener las cosas en pie que por voluntad de disfrutarlas:

Cosas que hacer este verano:

Jabón. Suficiente como para no volver a contaminar la Tierra y el Mar con químicos de colores.
Ir a Polonia. Hacer amigos ahí, ser feliz ahí, bañarme, hablar inglés, volver mejor.
Escalar. Mucho, tener heridas en las manos, la espalda fuerte, esas cosas.
Dormir en el campo.
Bañarme en el mar mogollón.
Organizar un poco la vida de Abril.
Organizar un poco mi vida también.
Dejar de verdad de morderme las uñas ahora que ya sé que soy capaz.
Recuperar el piano. Establecer con él una relación estable pero holgada con espacio para ambos.
Plantar un árbol y que el árbol crezca.
Pintar camisetas.
Volver a ver a Winnie.
Ir con Silvia a hacer barranquismo.
Ver un gallipato.
Conocer música nueva, que me guste tanto como la que ya tengo.
Acabar de leer "Mirall trencat", que se me está haciendo más largo de lo que debería.
Caminar descalza siempre que no sea imposible.
Ser feliz un poco.


lunes, 4 de diciembre de 2017

Itaca - Lluis Llach

Carta de Penélope a Ulises, cuando Ulises estaba lejos y Penélope estaba exactamente allí donde él la dejó pero unos pocos años después:


Voy a aprovechar que estás lejos y te voy a llamar Ulises. Porque es mucho más bonito que Odiseo. Porque suena a buena persona y a luz, y tú eres eso, Ulises. Bueno y luz.

Y un poco pieza, amor, también eres. Entiendo que te gustan las cosas difíciles y que te aburren las sencillas. Y que hay bajo tu coraza de campesino plácido un alma de héroe que galopa feliz cada vez que le das una vuelta más a la tuerca, cada vez que te alejas un poco, cada vez que huyes de lo cálido y te envuelves en frío. Y que no respiras si no te enganchas a cada “Resulta que…” que aparece en tu camino. Que cuando no es Circe es Polifemo y que tampoco necesitan cantar demasiado bien las sirenas para que tú te desvíes de ruta. Pero modérate, Odiseo, porque al final acabarán usando tu nombre para referirse a esos caminos que, por mucho que se recorran, no acaban nunca. Yo sinceramente creo que con ser el hombre ocupado ya estaba bien. Que no le hacía falta mucha más épica a esta historia nuestra.

Eres lobo gris y eres guerrero estepario y así nos va. Entiendo y admiro esa parte de ti que lo mismo te hace querer leer tres veces seguidas la misma historia que pasar media mañana observando el mismo lagarto. Porque es ese el trozo de alma que, supongo, hizo que decidieras compartir un trozo de tu vida con la mía. Y porque si no me gustara a ver de dónde sacaba Homero leyendas que escribir. Y porque si fueras un campesino plácido no tendría yo interés en esperarte ni en escribirte ni en compartir medio segundo de mi vida más contigo, ni con tus remolachas.

Pienso también, mientras acabo la segunda temporada de Stranger Things, mientras cruzo Itaca en autobús, mientras te espero, pienso que ya es tener suerte que me haya encontrado justo con la única persona en el mundo que tiene más ganas de huir que yo. Y que hayas sido más rápido. Porque si me hubiera ido yo a surcar los mares y a cruzar los mundos, poco o nada me importaría que hubieras decidido estudiar en Troya. Pero claro, no, yo estoy aquí, tejiendo y destejiendo, preparada para suspender de nuevo el examen de conducir. Y tú ahí, lejos y ocupado.

A menudo me pregunto, mientras tejo y destejo, y voy a clases de conducir, y retomo el piano y leo y dejo por enésima vez de morderme las uñas, cuánto tiempo puede alguien echar de menos a otro alguien. Me lo pregunto, también te digo, sin ganas ningunas de averiguar la respuesta.

A cambio, recuerdo lo maravilloso que va a ser cuando coincidamos los dos en el mismo espacio-tiempo, y hagamos eso que hacen las parejas de la Grecia helénica clásica. Ya sabes, cumplir años juntos, pasar más de cinco días al mes en la misma ciudad, ir al cine, salir al campo, bañarse en el mar, desayunar sin prisa. Lo imagino mientras tejo y destejo y mientras se vuelven amarillas las hojas del árbol que sea que crece en Itaca que concretamente en mi caso es un manzano, y pienso que ojalá quede poco. O que al menos no quede tanto como parece.

Porque no quiero pasar a la historia como la mujer que espera.
Porque quiero estar y que estés para tu próximo cumpleaños.
Porque siempre es más bonito poder decir las cosas que escribirlas.

Y porque te echo de menos.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

La puerta violeta - Rozalén

Somos muchas. 
No había pensado en todas las que somos hasta ahora que nos veo juntas y somos más de la mitad del planeta que habitamos. Somos una manada de gente. 
Y somos la gente más poderosa que conozco. 

Somos gente fuerte, valiente, brillante. Somos tierra y somos agua y somos semilla y somos lo más parecido a la magia que es capaz de hacer el ser humano. Y lo somos todos los días de nuestra vida. Todos. 

Normal que nos tengan envidia. Normal que nos odien. Normal que nos teman. 
Normal que nos teman ahora que nos damos la mano y les damos la espalda y abrimos la boca y reímos a carcajadas. Normal que nos odien porque nuestra voz es más fuerte que sus brazos. 
Normal que nos tengan envidia ellos, que lo único que tienen son brazos, cuando levantamos los nuestros y gritamos "Ni una menos". Normal que les asuste. 

Porque somos imparables. 

Más les vale que se preparen. O que se unan a nosotras. Más os vale tomar partido ahora, que estamos empezando a levantar el grito, porque no pensamos parar a esperaros si tardáis en decidiros. Porque a nosotras no nos ha esperado nadie. Nunca. 
Y ahora, que por fin despegamos, que estamos juntas, que sabemos lo muchas que somos. Ahora, que por fin hemos dejado de creernos que necesitemos a nadie que no seamos nosotras mismas. Ahora que somos imparables, no vamos a esperaros. 

Tomad partido y tomadlo bien. Sacad por favor de una vez la cabeza de la niebla. Hacéos el favor de creednos cuando os decimos que estamos cambiando el mundo. Que estamos cambiando el mundo. 
Y que os queremos con nosotras. Y que nos necesitáis con vosotros. 
Y que vamos a ser muy felices juntas. Y que no vais a poder evitarlo. 

Hacéos el favor de entender que nos habéis criado expertas en amar. Máster en cuidados. Y que lo seguimos siendo. Que nada ha cambiado, pero que todo va a ser distinto. 

Que somos tan buenas amando, que hemos decidido amarnos a nosotras. 
Que somos tan imbatibles cuidando, que ahora vamos a cuidar de nosotras. 

Así que uníos a nosotras o echáos a un lado y observad la magia que es nuestra existencia. 

Que nuestras voces son más fuertes que vuestros brazos. 
Que nuestra risa suena más alto que vuestros gritos. 
Que vamos a ser felices.
Que vamos a ser libres. 
Que vamos a hacer lo que queramos, que ya es hora, y vamos a empezar hoy. 

Y que no es que no sepamos ni coser botón, ni freír un huevo.  Es que no nos da la gana.



viernes, 29 de septiembre de 2017

Ciudad vampira - Nacho Vegas

Veo ciervos al borde de la carretera grande que une mi pueblo pequeño con Madrid. No sé cómo se llama esa carretera, me pregunto qué pensarán los ciervos de ella. Es grande. La hago dos veces al día desde hace cinco años.
He visto amanecer, anochecer, nevar, y ciervos. Una noche vi fuegos artificiales, también.

En el metro hay una chica que hace y deshace un cubo de Rubik. Tiene las dos manos puestas en el cubo, los pies clavados al suelo. Lleva chanclas. Otra ventaja del zapato plano es que puedes ir haciendo un cubo de Rubik en el metro sin problemas. Lo que, en cierta manera, te hace un culo más bonito que llevar tacones. Hace y deshace el cubo tres veces antes de llegar a Guzmán el Bueno. Luego dejo de mirarla. Pienso en César, que se ríe cada vez que le pido que me cuente -otra vez- la historia de Penélope. Penélope, que tejía y destejía con los pies anclados al suelo.

Salgo del Metro. Un chico me sonríe desde lejos. Paro sólo porque me parece guapo. Lleva rastas y un brazalete verde en el brazo. Dice "tienes cara de querer cambiar el mundo". Él tiene ojos y voz de venir de lejos. Le digo "tú también" y me despido, porque mis ingresos de persona en paro no me permiten cambiar el mundo.

Voy a una reunión. Me gusta septiembre porque se empiezan cosas. Esta cosa que empiezo está dirigida casi toda por mujeres. Me gusta eso. Somos un grupo curioso, sólo tenemos en común las ganas de cambiar el mundo.

Cuando salgo hace frío y es de noche. Meto las manos en los bolsillos de la chaqueta y encuentro un puñado de caracolas.

La gente se queda a tomar una cerveza. Una chica dice "es lo único que hace falta para ponerse a cambiar el mundo". Yo no bebo. Espero un poco y me voy pronto. Dejando atrás una nueva oportunidad de revolución que acaba para mí antes de empezar si quiera.

Cruza el vagón una mujer que llora y grita. Dice "no os pido dinero porque lo único que necesito es alguien que me diga que todo va a salir bien". Nadie se lo dice, yo tampoco. Hago como que escribo para no tener que mirarla. Para no enfrentarme a la tercera oportunidad que voy a desaprovechar hoy.

Tengo delante un chico que mira un vídeo en el móvil con auriculares. Se ríe.
Él también está solo. 


jueves, 13 de julio de 2017

¿Por qué Wonder Woman?

(Hay mazo de Spoileres en esto. Si no has visto Wonder Woman y no quieres destripártela demasiado, ve a verla antes de leerlo. Es buena, está bien. Se pegan, y te ríes. Que es de lo que van estas cosas. Voy a dejar unas líneas en blanco. Por si acaso)



Porque es la primera película de superhéroes dirigida por una mujer.
Por el chiste sobre esclavas y secretarias.
Porque a Diana le pican los jerséis de cuello alto y le cuesta caminar con tacones. Como a todas.
Porque la tía de Diana es lesbiana y no es "su tía lesbiana".
Porque tiene personajes masculinos fuertes. Claro que sí. Porque las mujeres no necesitamos ridiculizar a los hombres para brillar.
Porque Diana brilla.
Porque es la primera vez que oigo "espérame aquí". Y quien se esconde es un señor, y quien sale al peligro, una señora.
Por la cara de Diana cuando entra al bar.
Porque cuando he pensado "ojalá yo fuera como ella", no he pensado en ser más guapa, ni en ser más delgada, ni en que me queden mejor los vestidos. He pensado que a ver si recupero de una vez la fuerza de los brazos.
Por lo ridículo que suena Trevor diciendo "estoy por encima de la media".
Porque nadie te dice "mira qué pesados todos esos hombres hiperprotegiéndola, escondiéndola, parándole los pies". Pero lo ves. Y lo sientes.
Porque hay mucho rato de película en la que Wonder Woman es woman, sin más. Y la gente la mira y se siente ella. Y luego sales del cine y te oyes a un chaval que dice "qué pesado el tío ese que no le dejaba hablar". Y algo se mueve en el cielo.
Porque Diana es preciosa, pero es que le da igual.
Por la escena en la que sube escaleras. Y por primera vez en la historia del cine no es una escena de un culo subiendo escaleras.
Porque el malo no es una mujer. Porque las mujeres también podemos con los hombres. No necesitamos una selección femenina de malos. Vamos bien con la absoluta. Sobradas vamos, de hecho.
Por todas esas escenas de hombres hablando sin tener ni idea, mientras una mujer en una esquina mira y piensa "colegas, no tenéis ni idea". Que son espejo de lo que somos, como Tele Madrid.
Por la sororidad.
Porque es ella quien decide, siempre, sobre su cuerpo.
Porque es él el que dice "te quiero".
Por el ejército de amazonas a caballo contra los alemanes.
Porque la ves luchar y es tan fuerte, tan rápida, tan buena. Y tan lógico que lo sea. Y es que por fin.

Porque no se parece a mí en casi nada. Pero es más como yo que Batman, y que Lobezno. Y que Spiderman, y que todos los otros.